Y te miro entre mis brazos y estás sonriendo, desnuda, con tu cabeza apoyada en mi pecho. Y me pregunto qué más puedo pedir. Quizá un sitio para los dos solos. Quizá un tiempo para los dos solos. Donde tenerlo todo contigo. Y entonces levantas la cabeza y buscas mis ojos. Y sé que estoy jodidamente enamorado de ti. Que es así de simple.

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