Hay noches en las que parece que el cielo deja que se vean más las estrellas. Y tú te das cuenta, como de esos detalles que percibes antes que el resto del mundo. Como que a veces hablo con la boca pequeña para que los sentimientos grandes no salgan a borbotones.

Hace mucho frío ahí fuera, pero siento tu calor en mis manos. Y prefiero arder en esa llama que enciendes cruzando tus dedos con los míos, corriendo el riesgo de dejar esta ciudad convertida en cenizas. Me basta con ver como te acercas, sin que tenga de tirar de tu abrigo, y me curas los labios rotos con la suavidad de los tuyos.

Sé que tengo que hacer más y hablar menos.

Y darme cuenta de que las palabras no siempre valen tanto.

Y vale más volver la cabeza para verte antes de irme y verte hacer lo mismo…

Para dar la vuelta después y volverme sonriendo como nunca.

J.

 

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