Si estás leyendo esto, es porque eres lo suficientemente importante como para conocer mis pensamientos.

Volar de aquí.

Hoy debería estar pensando. A estas horas debería estar pensando si despego mis pies de este suelo de polvo y ceniza y pongo rumbo a un nuevo lugar, una nueva etapa, un nuevo aire… Y sin embargo, aquí estoy, cansado y sin querer descansar, con la mano dolorida y el corazón suplicándome un descanso de tanta fatiga. Con la cabeza dando vueltas, viajando kilómetros y kilómetros para volver siempre al mismo sitio cada vez.

Quiero volar de aquí, lo sé. Sé que el momento es tan adecuado como poco adecuado. Que quiero dejarlo todo, que quiero llevármelo todo.

Aquí me están quemando los pies y la piel. Me está matando una ciudad que hoy me hace daño por haber perdido algo que le daba sentido a toda ella. Algo que me falta. Me faltas. Pero sigue aquí. En este lugar. En mí y en esta ciudad. Aunque ya no estés. Es un caos.
¿Y allí?
Quizá encontrar el orden de alguna manera. Dejar de sentir el corazón cansado y herido, y empezar algo nuevo conmigo. No es como lo hubiera planeado, pero a veces hay que vivir improvisando. Improvisando para sentirse mejor, bien, feliz.

Pero me da miedo. Quedarme aquí de pie. Irme de aquí. Todo. Y ya estoy con un pie en el aire.

Siempre he soñado con volar.

Con volar de aquí.

Yo debería estar pensando a estas horas… Y lo hago. Pero no en lo que debería ahora mismo.

¿Dónde están mis alas…?

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