A veces querer huir significa querer irme con ella.

A veces marcharme de aquí sólo significa volver a sus palabras de aliento, a sus ojos curándome los míos, a su mano en la mía, quitándome la ansiedad de la piel, las lágrimas de los ojos y el peso que llevo dentro.

Sé que nunca sabré darle las gracias del todo, porque siempre siento que me quedo corto intentando encontrar las palabras que no alcanzan a la magnitud de lo que de verdad siento.

A veces huir sólo significa querer que ella ocupe todo mi pensamiento. Ella y nada más. Porque es el único pensamiento que no me corta por ningún sitio, que no me hiere y me hace sentirme bien completamente.

A veces la necesito. Muchas veces. Pero ella siempre está. Y eso me hace vivir feliz. A pesar de los días como éste. A pesar de la ansiedad y el disgusto de unas horas, días, semanas o meses.

Sé que ella ha estado ahí siempre. Pero desde hace un tiempo empezó a ser más visible que nunca para mí, a estar mucho más presente, mucho más adentro. Sé que cuida mi fragilidad, que comprende mi debilidad, que me ayuda a entenderme cuando me siento perdido en mí mismo.

Gracias.

Sé que no las acepta. Pero gracias. Yo la siento cada día más importante en mi vida. Y yo me siento cada día más afortunado por tenerla a mi lado.

A veces sólo quiero… No sé… Ellos lo llaman huir…

…Pero sólo quiero estar contigo…

…Sólo eso…

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