Necesito algo. Un cambio, un respiro, otro aire distinto a este que a veces me da la sensación de que me ahoga hasta hacer que se me saltan las lágrimas. Quizá no me debería quejar de nada, de lo que tengo aquí, de lo que me dan. Quizá no tengo motivos para quejarme, pero esta vez creo que sí los hay. Los suficientes como para quitarme el sueño, la energía y las ganas de quedarme.

Y me sobran las ganas de irme. De volar, como suelen decir, de escapar de este nido que incluso me está convirtiendo en un tullido de algún modo. Ya me sobraban las ganas de marcharme, de empezar otra vida, de comenzar una nueva vida junto a otra persona, junto a ella. De trasladar todos esos sueños y pensamientos que me inundan a diario a una realidad tangible en la que pueda tenerla más cerca mucho más tiempo que ahora. Pero esto es distinto. Tenía ganas de irme, sí, de empezar otra vida. Y las tengo, eso es algo que no va a cambiar nunca. Pero ahora tengo ganas de dejar esta vida atrás, de irme, de escapar de todo esto.

Es distinto. Muy distinto. Y me agobio. No sé por donde empezar, no sé qué hacer, dónde dar el siguiente paso, por simple que sea. Me da rabia esta puta situación. Y le doy vueltas, vueltas y más vueltas hasta que me mareo y tengo que venir aquí a vomitar palabras porque a estas alturas de la noche no queda más remedio que respetar el silencio que me está haciendo pedazos mientras procuro no pensar.

Y sólo pienso en lo bien que estoy con ella, en lo rápido que me hace olvidar todo esto, en lo rápido que vacía mi cabeza de todas estas gilipolleces y no tan gilipolleces. En lo rápido que me vacía de preocupaciones y me llena de sonrisas y ganas. Ganas de ser feliz. De irme y quedarme. De no volver. De volar. De volar cerca o lejos, es igual. De volar con ella.

Tengo claro que necesito un cambio, un paso adelante en mi vida, un giro en esta historia que dura algo más de dos décadas. Que lo necesito realmente pronto, más de lo que pensaba, y que tengo que hacer algo por ello. Pero la necesito a ella. En mis cambios, mis pasos, mis giros. En mi vida. En esta, en la mía, en la nuestra. Dios, la necesito en mi cama cada noche, en mis ojos cada día.

 

Dame aliento, ¿quieres…?

 

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