Soñé que me acostaba solo… Que se me encogía el estómago… Soñé con la angustia de perderla, de no tenerla más conmigo… Soñé con su ausencia… Con mi ausencia… Soñé que la echaba de menos hasta dolerme… Soñé que mi mano estaba vacía… Que la suya no cogía la mía… Soñé que la extrañaba… Que no la veía… Que no escuchaba su voz… Soñé que se me hacía un nudo en el estómago… Que los nervios se apoderaban de mí… Soñé que se alejaban sus caricias… Sus besos… Soñé que no tenía sus labios… Soñé que pasaron siglos… Esperando…

Y desperté…

– Buenos días, mi príncipe…- susurró ella, con una lágrima en la mejilla y una sonrisa brillante en su cara-. No te preocupes… Sólo ha sido un mal sueño… Ya estás despierto…

Y volvieron las caricias… Los besos… Sus labios… Seguí echándola de menos más que nunca… Pero solo cuando se levantaba de mi cama… Para volver después y llenar mi mano con la suya… Y supe que todo estaba bien…

Anuncios