El suelo estaba frío y mojado, muy mojado.

– Hacía casi una semana que no aparecías por aquí.

Christian, sentado en el suelo, con la espalda apoyada en el muro que rodeaba el instituto, alzó la cabeza para mirar a Jason.

– He estado… enfermo.

– Ya, eso me han contando- dijo, soltando una sonora carcajada mientras se colocaba un cigarro entre los labios y lo encendía-. Yo también estoy “enfermo” de vez en cuando, ya sabes. ¿Vienes a dar una vuelta y me cuentas lo que has estado haciendo esta semana? Supongo que habrás estado con aquella chica… ¿cómo se llamaba…?

– ¿Por qué no cierras el pico?- replicó Christian, mientras se levantaba con las manos y los vaqueros totalmente empapados por el agua que se encharcaba en el suelo.

Jason le dirigió una mirada confusa mientras le veía andar hacia ningún sitio. Le dio una larga calada, miró a su amigo, tiró el cigarro y le siguió. Christian caminaba con la cabeza en alto y la mirada sombría, pero dirigiéndola de un lugar a otro, como observando todo a su alrededor.

– Tío, estás muy raro- dijo Jason-. Me refiero a más raro de lo habitual, parece que estés en otro mundo. Empiezo a creerme que has estado enfermo de verdad y deberías haberte quedado en casa.

Christian no contestó nada. Siguió observando, como si estuviera al acecho, esperando a que sucediese algo de un momento a otro.

– Joder, Christian, ¿se puede saber qué coño te pasa? Podrías mirarme al menos cuando te hablo.

Jason se plantó frente a Christian de repente, encarándose. Christian le miró entonces y pareció tener consciencia de que su amigo estaba allí con él.

– No entenderías una mierda de lo que me está pasando, así que lo mejor es que seas tú el que te largues a tu casita- replció Christian.

A pesar de su actitud, Jason no se movió ni un ápice. Respiró profundamente y habló con calma.

– ¿Qué es lo que te preocupa? ¿Movidas en tu casa con tu madre, los exámenes, las tías? Olvídalo, tío. Olvídalo un rato, joder, y cambia esa puta cara de muerto de una vez. Disfruta lo que tienes, despéjate. Nothing else matters, eh, como Metallica. Sé que te gusta Metallica, así que déjate de gilipolleces y…

Christian le dio un empujón y le dejó allí, sin mirar hacia atrás.

– ¿Sabes qué te digo? ¡Que te jodan, colega! ¿Que te jodan a ti, a tus movidas y a esa chica que parece que te está comiendo la vida desde que apareció!

Entonces, Christian se dio la vuelta y se lanzó corriendo hacia Jason con furia. Los dos comenzaron a forcejear en la acera, empujándose el uno al otro. En realidad, Christian era el único que forcejeaba. Jason sólo se defendía e intentaba hablarle, pero la pelea y el ruido de los coches que pasaban tan cerca de ellos apenas le dejaba escuchar nada. De repente, Christian empujó a Jason y lo metió dentro de la carretera. Todo le pareció enlentecerse entonces. El tiempo se volvió extrañamente pausado. Al principio, no fue consciente de lo que estaba sucediendo. Hasta que miró a Jason.

En su cabeza, los números que anteriormente conformaban una larga cifra, comenzaban a dar saltos enormes, retrocediendo, bajando de manera estratosférica a cada instante, aunque no era capaz de ver la cifra exacta ya que los números se hayaban algo borrosos. Christian vio como el coche que iba a golpear a Jason se abalanzaba hacia él de manera irremediable. Alargó la mano. Su cuerpo parecía ir mucho más deprisa que el resto del mundo que le rodeaba. Alargó el brazo hasta coger el de Jason y entonces…

– ¡Nooooooooo!

El tiempo volvió a la normalidad. Christian tiró del brazo de Jason, pero el impacto del coche en el pecho de su amigo les hizo volar a los dos por los aires. Christian sintió un fuerte golpe en el brazo izquierdo al caer, pero aquello no le impidió levantarse tan deprisa como le permitió su cuerpo para buscar a Jason. Le encontró a dos metros de donde se encontraba. Jason estaba sangrando por la cara y el pecho. Pero su mirada no fue allí. Los números de su cabeza emitían una tenue luz morada… 34… 33… 32…

– ¡¡’No!! ¡No te mueras, Jason! ¡Joder, no te mueras!

Christian intentó el bocaboca, pero no sirvió de nada…

13… 12… 11…

– No puedes morirte ahora…- las lágrimas anegaron sus ojos y se deslizaron por su rostro en medio de un llanto incontrolado mientras intentaba reanimar a su amigo.

La gente se acercaba nerviosa y expectante y lejos se oía el sonido de la sirena de una ambulancia. El tráfico se había detenido. Pero no el tiempo.

5…

4…

– Te he salvado… No puedes hacerme esto… Te he salvado… Tienes que vivir y liberarme de esto… Por favor… Jason…

3…

2…

1…

Christian se derrumbó en el asfalto desmayado antes de ver como sobre la cabeza de su amigo no lucía ningún número.

 

“Trust I seek and I find in you…” Metallica – Nothing else matters

Anuncios